Divorcio e hijos ¿cómo afrontarlo?

Vivir una situación de divorcio nunca es plato de buen gusto. Supone un cambio de vida casi por completo, tanto para nosotros como para nuestros hijos, que en ocasiones pueden sentirse confusos, estresados y necesitar ayuda. En este post vamos a ver cómo tratar el tema con ellos, aunque, aviso, esto dependerá mucho de la personalidad de cada peque, vosotros, sus padres, sois los que mejor sabéis como afrontar el tema, pero aquí van algunas ideas.


Evitar discusiones delante de los hijos

Esto es evidente, pero en pocos casos se pone en práctica. Discutir delante de los más pequeños causará situaciones de estrés familiar nada adecuadas, por lo que es recomendable que fijemos ciertos momentos en los que hablemos de esos temas que pueden acabar en discusión. 
Además, si tenemos que resolver algún problema, lo ideal sería hacerlo cuando los peques no estén en casa, de forma que, si acabamos discutiendo, ellos no tengan por qué vivir ese momento.
Sí, es complicado, pero creo que por la salud de nuestros hijos podemos hacerlo ¿no?

Comunicar la situación

Los niños y niñas se dan cuenta de más cosas y situaciones de las que pensamos. Acaban siendo conscientes de la mayoría de momentos familiares que viven, los malos incluidos. Por ello, es importante comunicarles la situación. No se trata de contarles algo cada vez que ocurre, pero si la decisión está tomada, entonces deberemos hablar con ellos, explicarles qué está pasando y darles la seguridad para que afronten también este momento. 
Es un proceso duro, y en estos momentos pueden pensar demasiadas cosas, así que cuanto más les aclaremos la situación y lo que va a pasar, con más seguridad se encontrarán para afrontarla. 
Por otro lado, resulta importante comunicar la situación al entorno. Que ellos reciban apoyo de otros familiares, sus amigos o el centro escolar pueda conocer lo que está pasando, hará que, además de ganar seguridad, se sientan arropados y apoyados. Eso sí, deben seguir su vida normal, no se trata de exigir menos, si no de conocer la situación, estar atentos y, por supuesto, apoyarle.

No culpes a nadie

En estos momentos, cualquier comentario puede ser un arma de doble filo. La situación es dura, sí, pero culpabilizar a la otra parte delante de los hijos solo provocará más tensiones, estrés y confusión. 
Más bien, hemos de intentar fortalecer los lazos con nuestros hijos. Que sepan que, aunque nuestra vida cambie, ellos no van a perder a nadie. 

Acude a un profesional

Las consecuencias de estas situaciones de estrés pueden ir desde problemas de conducta, depresión, ansiedad, culpabilidad, baja autoestima… Acudir a un profesional hará que podamos prevenir estas situaciones o intervenir sobre ellas a tiempo.
Además, en casa, intenta realizar ejercicios que fomenten su autoestima, actividades que les “despejen” de esa situación y les mantengan entretenidos, y, además, crea momentos donde puedan expresar sus emociones: cómo se sienten, por qué y qué pueden hacer para mejorarlo.
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