Educación emocional: La sorpresa

Ya hemos hablado de otras emociones en el blog, os dejo aquí las entradas por si queréis leerlas antes:
Hoy, hablaremos de una se las emociones básicas que, aunque en la película Inside Out no se tuvo en cuenta (la razón la descubriréis a lo largo del post) es una emoción muy importante: La sorpresa.

Definición y características

Se trata de una emoción definida por un reacción hacia imprevistos o sucesos novedosos o extraños, que no esperábamos. Es considerada una emoción primaria y la más fugaz de todas.
Su duración depende de cuánto tarde en aparecer la emoción posterior y está relacionada con la respuesta de orientación (RO), que es aquella reacción inmediata de nuestro organismo a los cambios en nuestro entorno cuando éstos no son muy repentinos o demasiado fuertes.

¿Cuándo surge la sorpresa?

La emoción aparece cuando nos encontramos ante estímulos novedosos o inesperados, cuando nos interrumpen en una actividad o aumenta la intensidad de un estímulo de repente. En resumen, surge cuando el significado de una situación cambia, por lo que nuestra respuesta emocional también debe cambiar.
Durante lo que dura esta emoción, nuestra capacidad de control y reacción se reduce.

¿Para qué sirve?

La sorpresa es la emoción que nos permite “limpiarnos” de otras emociones y dar rienda suelta a las nuevas. Es una emoción muy fugaz, que básicamente, hace de catalizador de otras emociones. Nos permite prestar atención a un nuevo estímulo y reaccionar a éste con otra emoción: miedo, ira, tristeza, alegría… 
En resumen, nos permite estar alertas a aquel estímulo que nos ha sorprendido para poder responder al mismo con otra emoción.
Junto con la sorpresa pueden darse reacciones de otras emociones secundarias. El ejemplo más habitual es la incertidumbre, que, mientras la sorpresa se basa en la percepción de los estímulos externos, la incertidumbre es a nivel interno: no sabemos qué va a pasar.
Como curiosidad: solemos recordar los momentos de sorpresa como momentos más agradables que aquellos que nos han provocado miedo, ira o tristeza, pero nunca más que aquellos que nos provocaron alegría. 
En este aspecto, hemos de señalar que, la positividad o negatividad de la sorpresa dependerá de la emoción que le siga. Así, si tenemos sorpresa+alegría, la viviremos de forma positiva, y si tenemos sorpresa+ira, de manera negativa. Os podéis imaginar, entonces, en qué corto espacio de tiempo sucede tanto la emoción de la sorpresa como el pase a otra emoción.
En resumen, gracias a la sorpresa podemos prestar atención a estímulos, pero además, facilita la investigación y exploración del entorno, así como el interés por el mismo. Además, da paso a otras emociones.

¿Por qué no se trató en Inside Out?

Como ya habréis pensado, básicamente, no se incluyó en la película debido a su fugacidad. Aunque creo que podría haber sido divertido un personaje con esa fugacidad que nos hiciese comprender un poco cómo funciona la sorpresa y para qué sirve, puedo comprender por qué no la incluyeron en la película y la dificultad que entrañaría un personaje con esas características.
Es cierto que, como emoción, la sorpresa es más bien corta, pero su utilidad es bastante remarcable. Normalmente, como en el post sobre la tristeza, daría algunas pautas, sin embargo, al ser una emoción tan fugaz no es una emoción sobre la que podamos trabajar. 
Desde mi punto de vista, es una emoción que en la sociedad no solemos tener como tabú (como puede pasar con la tristeza) más bien la entendemos como una reacción más, pero vale la pena pararnos a pensar en su utilidad y en que es una emoción más que hemos de comprender. 
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