Inside Out: Por qué verla y prepararla previamente.

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¡Por fin la he visto! La película de animación del momento, esa que, como dicen muchos análisis: nos enseña que estar triste es necesario.
Inside Out (Del Revés) se estrenó en Julio en nuestro país y removió las mentes de pequeños y adultos, y la verdad, no me extraña.
Es la primera película de animación que trata de explicar el funcionamiento de nuestro cerebro y la formación de nuestra personalidad. La primera que además, se centra y explica cómo funcionan las emociones y qué nos pasa en esos momentos de crisis que vivimos. Una película, que, aunque los más pequeños pueden ver y divertirse (sin comprender más de un concepto), los adultos podrán también disfrutar y aprender viéndola.
A nivel creativo y artístico, la película es de 10. El cómo han representado todo (las islas, la memoria a largo plazo, el olvido…) me encanta. La verdad es que en este sentido, creo que es complicado poder representar tan bien conceptos tan abstractos y difíciles de comprender. Pero en este post quería explicar dos puntos importantes. Lo primero, por qué es importante verla (ya sabemos qué enseña, pero creo que también es importante que comprendamos por qué es tan necesario aprenderlo y saber algo sobre las emociones) y después, cómo preparar antes a los peques si queremos que puedan sacar más provecho de la película.
Yo cuando el gobierno de turno saca una nueva Ley de Educación a los dos días de iniciar su mandato (en realidad es Ira, en Del Revés, por si acaso)

¿Por qué ver Inside Out?

Sí, efectivamente, nos enseña que estar tristes es necesario, está bien y además es sano. Pero no nos quedemos sólo con eso (sólo, como si fuese poco asimilarlo). Enseña que todas las emociones son necesarias y ayudan en nuestra vida, ni Ira, ni Miedo, ni Tristeza, ni Asco están mal. Todas están bien, todas tienen una función y si bloqueamos alguna, estamos ante un problema. Este aprendizaje es de los más importantes, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad en la que precisamente está mal visto tener cualquier emoción que no sea alegría. Y así, si alguien está triste, enfadado, tiene miedo o siente desagrado, en lugar de dejar que vivan esa emoción, tratamos de evitarla y de intentar rápidamente que vuelvan a un estado alegre. 
Este aprendizaje se palpa en la película de principio a fin y es más que percibido por los más pequeños sin apenas problemas. Eso es algo indudable, pero ¿qué más?
1.- Enseña cómo aprendemos y formamos nuestra personalidad y valores

Y es que sin proponérselo del todo, la película nos muestra cómo la protagonista aprende y construye su personalidad más allá del contexto en el que esté. Está claro que no nos explica todo en este sentido, pero sí una parte que para mí es muy importante: el aprendizaje experiencial. Aquello que vivimos, se nos queda en la memoria y además, nos hace crear una islita maravillosa, llena de más vivencias y momentos que valoramos por encima de otros y que guían nuestras conductas y comportamientos. 
Por ello, es importante que, al ver la película, penséis en qué momentos vivís con los pequeños, qué les transmitís en su día a día que, sin daros cuenta, puede ser más o menos negativo y por supuesto: proponernos mejorar en este sentido.

2.- Explica el papel fundamental de las emociones en nuestros recuerdos.

Muy relacionado con el punto anterior ¿cómo y por qué recordamos? En la película se muestra como los recuerdos que son importantes son de aquellos momentos en los que más nos emocionamos, en los que más sentimos. Así, los recuerdos de la protagonista estaban impregnados de emociones diferentes y la intensidad de éstas marcaban si el recuerdo era más o menos recordado.

3.- Transmite cómo se forma el pensamiento abstracto.

En un momento de la película, “veremos” el pensamiento abstracto. Gracias a ésta capacidad, somos capaces de pensar y reflexionar sobre propiedades que no tienen por qué estar relacionadas con un objeto (o podemos aislar la propiedad del objeto en sí y reflexionar sobre ésta). Conceptos como el altruismo, la tolerancia, empatía… son complicados de entender por los más pequeños, así, la capacidad de pensamiento abstracto se desarrolla poco a poco en nosotros.

En la película podemos ver cómo funciona de manera muy gráfica: se descomponen los objetos que entran en él. 

4.- Muestra una etapa vital muy importante.

Sí, hablamos de la preadolescencia. Ese momento en el que las cosas se nos empiezan a poner patas arriba y algunos empiezan a rezar para que la adolescencia no sea tan difícil como solemos ver en televisión. 
También muestra cómo actúa la protagonista ante una crisis (en este caso, una mudanza), sin embargo, aquí esa crisis se mezcla con la etapa del desarrollo que vive Riley. Vemos como va dejando atrás cosas que apreciaba en su infancia, o que ella creía valiosas, cómo se despide de su infancia y se adentra en una nueva etapa.
Esto puede ayudarnos a comprender ese momento en la vida de los peques y empatizar con ellos. 
También vemos algo triste a mi parecer, y es que la imaginación de Riley cambia muchísimo ante esta etapa ¿no deberíamos preservar aunque sea un poquito de ésta? 😉

5.- Creencias, hechos y opiniones.
En un momento de la película, veremos como dos cajas que caerán y mezclarán su contenido: la caja de hechos y la de opiniones. Cuando esto pasa, vemos que en la película dicen que se suelen mezclar a menudo y que además, son difíciles de separar.
Aunque sean sólo unos segundos de película, nos está enseñando algo muy, muy importante. Es cierto, es complicado diferenciarlas y por ello, nos es difícil cambiar nuestras creencias. Las aceptamos como hechos inamovibles, cuando en realidad, son opiniones. Aceptar esto es complicado, pero nuestras creencias, tanto negativas (limitantes) como positivas (potenciadoras) no son más que opiniones que nos hemos formado a través de nuestra experiencia vivida, y que podemos cambiar. Este “detalle” en la película es muy importante en nuestra vida, ya que, las creencias y opiniones guían nuestros comportamientos y actitudes.
6.- La necesidad de sentir.
Durante toda la película vemos como antes de la crisis, es Alegría la que se encarga de todo. Es la protagonista de las emociones y procura que el resto estén controladas, sin embargo, conforme Riley vive los cambios en su vida, esto empieza a cambiar y aunque Alegría intenta continuar, vemos como se siente perdida en muchas ocasiones hasta que finalmente, se pierde del todo.
Así, es como da paso a otras emociones: ira, desagrado y miedo, que intentan controlar la situación lo mejor que pueden. Estamos ante una crisis, nos esforzarnos por seguir contentos pero no podemos evitar que el resto de emociones afloren. Emociones que nos hacen reaccionar a los estímulos del entorno de una forma u otra: miedo ante un ambiente nuevo y desconocido, ira ante posibles amenazas y desagrado ante la situación que vivimos. Esto hace que además, Riley, actúe de forma determinada según estas emociones y tome decisiones basadas en éstas. 
Cuando pasa todo ese torbellino es cuando vemos cómo la tristeza es tan necesaria. Aceptar una situación y sentir la tristeza sin esforzarnos por eliminarla rápido, hace que Riley pueda volver a la “normalidad” como vemos al final de la película. Aunque tras la crisis, veremos como la protagonista ha madurado y ahora en su cerebro hay cosas nuevas que se han creado a partir de la crisis y la nueva etapa en la que vive. 

Preparar la película con los más pequeños.

Si queremos que entiendan y asimilen ciertos aprendizajes, es bueno que nos planteemos cómo preparar la película y cómo reflexionar después sobre ella.
Está claro que algunos conceptos se nos escaparán: son demasiado complicados o no es el momento de trabajarlos, según la edad de los peques. Sin embargo, podemos hacer alunas actividades previas que nos ayuden a reflexionar sobre las emociones que sentimos y para qué nos sirven.
En este sentido, actividades que nos permiten reconocer las emociones, pensar en cuándo sentimos cada emoción y pensar en por qué puede ser útil, pueden ayudarles a asimilar que todas son necesarias y, cuando vean la película, sabrán por qué es importante que Riley deje salir esas emociones. 
Además, podemos hacer una lectura previa sobre las emociones que vemos en la película (que no son las únicas emociones que sentimos, pero sí parte de las básicas) y definirlas. En este sentido, os recomiendo el libro “El Emocionario” del que ya hablé en posts anteriores, lo tengo en casa y creo que es útil para definir y entender lo que sentimos, algo necesario en pequeños y adultos. 
Tras la película, podemos reflexionar sobre lo que han aprendido, qué les ha gustado más e intentar responder a sus dudas (si no tenemos una respuesta clara, podemos ayudarnos de Google y buscar fuentes fiables sobre el tema), además de reflexionar sobre las crisis o problemas que tengamos en la actualidad y pensar en cómo nos sentimos respecto a ellos.
Si además, los peques están en ese puntito de preadolescencia, podemos trabajar con lo que vive Riley: reflexionar y debatir cómo Riley se despide de su infancia, de manera suave, puede hacer que ellos también se comprendan a sí mismos en esos momentos, eso sí, siempre desde una perspectiva positiva y suave, que nos invite a reflexionar sobre el tema. 

En definitiva, y como reflexión final, me gustaría que Inside Out también nos invitase a reflexionar sobre algo: si queremos recuerdos en familia, tendremos que vivir momentos en familia. Tal vez sea demasiado idílico, pero si ahora está en nuestras manos poblar la cabecita de los  peques de recuerdos maravillosos ¿por qué no pasar más tiempo o hacer más actividades con ellos?

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