La capacidad empática: ponerse en el lugar del otro. Educación Infantil.

Entendemos empatía como la habilidad o capacidad de ponerse en lugar de otra persona en determinadas situaciones, siendo capaces de imaginarnos en la situación de los demás, entender lo que siente la otra persona y comprender sus emociones.

Personalmente, la empatía me parece una de las capacidades más importantes en una persona. Considero que para aprender a relacionarnos, madurar y desarrollarnos como personas, es de vital importancia saber ponernos en el lugar del otro. Nos permite relacionarnos entiendo a los demás y eliminando el punto de vista mas egocéntrico, nos ayuda a comportarnos siendo más conscientes de nuestros actos y entendiendo como éstos pueden afectar a los demás. Por ello, me parece importante ofrecer algunas pautas para trabajar la empatía en casa.

Se dice que la empatía comienza a desarrollarse de forma más compleja a partir de los tres años, si bien, mientras son bebés los niños y niñas pueden imitar gestos del otro y a partir del año pueden comenzar a reconocer emociones en los demás, será a partir de los tres años cuando empiecen realmente a desarrollar la capacidad empática de manera más profunda.

¿Cómo trabajar la empatía en educación infantil? Actividades

1.- Trabajar la identificación de emociones. Para ello, nos pueden ser útiles algunos materiales de educación emocional, como pueden ser El Semáforo, El Cuento de las Emociones o Las Caretas
2.- Trabajar la resolución de problemas. Actividades como Hay un problema, nos ayudarán a que vayan entiendiendo lo que sienten los demás, así como a aconsejarles. Debemos hacer hincapié en cómo se siente la persona que tiene el problema (sea imaginario o real), para luego empezar a intentar solucionarlo entre todos.
3.- Trabajamos la escucha activa con actividades como Sabemos escuchar

4.- Trabajar la comunicación verbal. Enseñarles a expresar emociones, con actividades como Lo que me gusta… para comenzar, terminando, si es posible, haciendo que cada uno hable sobre sus sentimientos: ¿cómo estoy hoy? ¿qué he sentido hoy?

5.- Trabajar la comunicación no verbal. Para ello, tenemos actividades como Adivina qué es y qué hago, Háblame con gestos,

6.- Trabajar la identificación de emociones en el otro: para ello, me parece esencial la actividad Yo sé lo que tú necesitas.

7.- Trabajar la reflexión sobre los propios actos y cómo estos influyen en la vida de los demás, con actividades como Perdón, lo siento, o Qué ha pasado.

¿Qué hacer cuando ha surgido un conflicto?

En este sentido, más que con actividades, trabajaremos en el propio conflicto. Si es necesario, antes de hablar de éste podemos hacer algunas respiraciones que nos permitan relajarnos.
1.- ¿Qué ha pasado? dejamos que nos cuente qué ha ocurrido, y hacemos hincapié en que nos diga cómo se ha sentido.
2.- ¿Qué he hecho bien? intentamos que, analizando el problema, sepamos encontrar qué hemos hecho bien durante éste. Marcándolo como algo muy positivo.
Cuando tenemos un conflicto, las siguientes preguntas son muy necesarias, al trabajar con educación infantil seguramente nos cueste más llegar a una conclusión con ellas, así que tratad de adaptarlas a las circunstancias y a la madurez que tengan los niños/as. 
3.- ¿Qué me ha molestado? identificamos qué es exactamente lo que nos ha molestado.
4.- ¿Qué ha molestado al otro? quizá hayamos hecho daño a la otra persona sin darnos cuenta, ¿qué ha podido ser?
5.- ¿Cómo me he sentido? expresamos las emociones, para que nos sea más sencillo, podemos recurrir al dibujo para enfocar la pregunta y pedirles que dibujen sus sentimientos.
6.- ¿Cómo se ha sentido el otro? aquí de nuevo tendremos que recurrir al dibujo, tendremos en cuenta el relato que nos ha ido contando para recordarle que quizá la otra persona también se haya sentido mal o triste.
7.- El resumen: Hacemos un resumen de lo que ha pasado, contando también cómo se ha sentido la otra persona y cómo nos hemos sentido nosotros.
8.- La solución: ahora debemos enfocarnos en lo positivo de la relación de las dos personas, o en este caso, de los niños/as. “Sois amigos, siempre os habéis llevado bien…”, “¿Tú quieres mucho a xxxx?”, “¿Quieres arreglarlo y así podéis volver a jugar?”, “La semana pasada te lo pasaste muy bien jugando con él/ella…”
Es aquí donde tendremos que reflexionar sobre qué decirle a la otra persona. No se trata de que sólo se trabaje por una parte, es necesario que aprendan a describir sus emociones “siento esto que hice, pero me molestó mucho esto, esto y esto…”. No se trata de que aprendan a pedir perdón, también de que sepan expresar sus necesidades.
Nosotros somos los adultos responsables, así que si podemos guiar la conversación final entre los dos niños mejor. Seguro que ya lo hemos hecho varias veces, sin embargo, si realizamos toda la reflexión previa a ese momento, seguro que aprendemos cosas sobre nosotros mismos y los demás. 
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail
Posts recomendados

Deja un comentario