La importancia de la familia y la educación familiar.

¡Buenos días!
Hace poco os hablé de mi Trabajo Fin de Máster y hoy quiero enseñaros otro extracto, esta vez sobre familia y educación familiar.
La familia se considera el primer agente educativo con el que tienen contacto los niños. Así, a través de ésta, los hijos adquieren el lenguaje, las destrezas o los valores con los que posteriormente se comunicarán, establecerán relaciones satisfactorias, se desarrollarán y conducirán su forma de estar en el mundo. Antes que la educación formal, es la familia la que debe acercar a los menores que viven en ésta hacia una educación con la que adquieran una dimensión moral y de valores para desarrollar su personalidad e integrarse en la sociedad. En la actualidad, el hogar supone para el ser humano su contexto principal de desarrollo.
La familia tradicional ha cambiado, de tal forma que las características que creíamos pertenecientes a ésta ya no lo son tanto. Aparecen el divorcio, la mujer trabajadora, los matrimonios homosexuales, las familias monoparentales, reconstituidas… Y así, el significado de la familia es tan plural que llegar a una definición que lo abarque todo supone un reto.
De la misma forma que se han transformado las familias, también lo ha hecho la sociedad; además, por diversos motivos, la educación familiar ha podido perder, en algunos casos, su importancia, sea por falta de tiempo (horarios de trabajo de los progenitores que fuerzan a que los niños pasen más tiempo atendidos fuera del hogar paterno), o por desconocimiento de los padres (padres que delegan toda la educación a la escuela, padres que no saben cómo educar a sus hijos…). Sin embargo, aunque la educación familiar haya podido perder protagonismo, la familia sigue siendo el primer referente o modelo a seguir del que disponen los pequeños de la casa (Suárez y Moreno, 2002): sus mensajes, actitudes y comportamientos inciden en el modo en el que se configurará el desarrollo de sus hijos, su conducta y su personalidad. “La familia es el ámbito donde se constituye plenamente la persona, el espacio en el que se logran los aprendizajes básicos de carácter lingüístico, cognitivo, emocional, social, moral” (Vázquez, Sarramona y Vera, 2004, p. 81).

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Viñeta de Faro.

Así, la influencia que marcan los padres en sus hijos viene dada, señala Rodríguez (2004), por un lado, por las experiencias que el niño vive en su clima familiar y, por otro, por la interacción paterno-filial. Aquellas conductas que se aprendan en edades tempranas, servirán de guía a lo largo de nuestra vida, por lo que una buena educación en valores desde el ámbito familiar supondrá, en etapas posteriores, un referente, una base sólida cuyo reflejo será más difícil de olvidar. Otro tanto puede decirse respecto a la comunicación: como señalan Moldes y Cangas (2011), es en los primeros años de vida cuando se asientan las bases para una buena comunicación familiar. Nosotros vamos más allá, afirmando que, si con una buena comunicación transmitimos los valores adecuados, estaremos previniendo problemas posteriores en la vida y en el desarrollo de los hijos.
Estímulos externos negativos existirán siempre, sin embargo, cuando desde el sistema familiar se ha dado la oportunidad de un correcto desarrollo personal, basado en unos valores fuertemente arraigados, la influencia de los estímulos externos será mucho menos dañina para la personalidad de los hijos. Es ahí donde radica la importancia de la familia como referente en valores, pero para ello, los padres manifiestan cierta necesidad de formación o cierto “saber” sobre cómo educar en valores. Así, surge la necesidad de educar a los padres, haciéndolos partícipes de la educación y protagonistas de su sistema familiar, otorgándoles la importancia que tiene su papel para con sus hijos.
Por todo esto, me parece muy importante que los familiares tengan acceso a orientaciones, asesoramiento o formación relacionada con la educación que les puede llevar a mejorar la situación con ellos en su día a día. Es importante que tengamos conciencia de nuestra importancia en la influencia de los peques de la casa y que mejoremos siempre tanto la imagen, como el clima familiar o el mensaje que les transmitimos.

Finalmente, me gustaría enseñaros algunos recursos y artículos que hablan más sobre el tema, espero haber incitado a la reflexión con esta entrada.
Y hasta aquí la entrada de hoy. Ha sido más cortita que de costumbre, pero quería que me sirviese de introducción porque en un futuro me gustará hablaros de otros temas en los que la educación familiar es la protagonista y es importante que reflexiones sobre la importancia que tenemos en el desarrollo de los menores.
Nos leemos el miércoles.
¡Un saludo!

Referencias:
MOLDES, P. y CANGAS, A. (2011). La comunicación entre padres e hijos. Málaga: Arguval.
SUÁREZ, O. y MORENO, J. (2002). La familia como eje fundamental en la formación de valores en el niño. Monografía en línea. Recuperado el 10 de Mayo de 2013 de: http://www.dynabizvenezuela.com/images/dynabiz/ID3749/siteinfo/ACFB6A.pdf
VÁZQUEZ, G. SARRAMONA, J. y VERA, J. (2004) Familia, educación y desarrollo cognitivo. En SANTOS, M. A. y TOURIÑÁN J. M. (coords) Familia, educación y sociedad civil. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela. (pp. 29 – 87).

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