La necesidad del juego en la infancia

Aunque ya hablamos sobre el tema hace tiempo, me gustaría volver a incidir en la necesidad del juego en la etapa infantil como una forma más de explorar y conocer el mundo que nos rodea. Bienvenidos a nuestra pequeña reflexión sobre el juego en la infancia.

Si tratamos de recordar nuestra infancia seguramente nos traslademos a un mundo diferente para nosotros. Lleno de imaginación y aventuras que seguramente ya nos quedarán lejos. El juego era, en aquel momento, nuestra forma de relacionarnos y entender lo que nos rodeaba. A través de él aprendíamos poco a poco cómo interaccionar con el mundo e imitábamos el comportamiento de los adultos, jugando a ser mayores y a llevar nuestra propia vida, como la de nuestros padres o vecinos. Yo recuerdo, por ejemplo, jugar a ser madre. También recuerdo que mi madre vaciaba las cajas de medicamentos y me las daba porque me encantaba jugar a que tenía una farmacia. También construía cabañas con sábanas en mi habitación e imaginaba un mundo completamente distinto al que me rodeaba.

El juego ha sido objeto de numerosos estudios. Siempre nos ha fascinado esa manera de aprender y, como nos muestran los procesos de gamificación que ahora tratamos de usar en aulas y empresas, sabemos que jugando aprendemos de manera más significativa. Sin embargo, en nuestra vida diaria no solemos valorar esos ratitos de juego y en ocasiones, premiamos más logros (normalmente académicos) de nuestros hijos e hijas que suponen dejar el juego a un lado cuando aún es momento de continuar experimentando.

¿Qué es el juego?

Entendemos el juego como una actividad instintiva y voluntaria y espontánea que nos produce placer y durante la cual, solos o acompañados, seguimos una metodología, una organización propia donde debemos comportarnos de diferente manera o interpretar roles determinados. Cada juego tiene sus normas y este suele surgir de manera espontánea. La importancia del juego no es el resultado del mismo (aunque en algunos juegos es importante), lo importante del juego es el mismo proceso de jugar en sí: no recordamos cuántas veces llegaron a pillarnos en el escondite, pero sí las emociones y sensaciones del juego en sí.

Cada juego tiene su propia dinámica y, a través de la misma, seguimos unas normas y reglas preestablecidas. Podemos jugar imitando a los mayores (juego simbólico) o simplemente divertirnos con juegos populares. Creamos mundos de fantasía donde todos tienen su rol, o simplemente cogemos esos muñecos que tanto nos gustan para que sean los actores de la película que nuestra imaginación crea en el momento.

Por supuesto también contamos con otros tipos de juego, como los propios juegos de mesa o los videojuegos, que nos ayudarán también a comprender algo más el mundo y desarrollar habilidades sociales, nuestra capacidad para resolver problemas, etc.

El juego en la infancia como estimulación para el desarollo.

Desde que nacemos tratamos de explorar lo que nos rodea interactuando con ello. Así, interactuamos con nuestro cuerpo para conocernos a nosotros mismos pero, poco a poco, vamos agregando nuevas opciones y material para entretenernos. Poco a poco, cobran importancia lo sonidos, los estímulos visuales, el tacto… los juguetes dedicados a la primera infancia están enfocados precisamente en llamar nuestra atención y ayudarnos a estimular nuestra atención, oído, vista, motricidad… Conforme más interactuamos con el mundo, más cosas conseguimos: aguantarnos sentados o de pie, agarrar los juguetes, aprender a colocar una pieza en su lugar, saltar… Interactuando con el medio a través del juego evolucionamos y nos desarrollamos.

La etapa infantil es una de las más importantes en cuanto al desarrollo se refiere. A lo largo de la misma continuamos desarrollándonos tanto física como psicológicamente. El juego en la infancia, entonces, nos ayudará a desarrollar nuestro movimiento, pero poco a poco empezaremos también a trabajar con las emociones, conceptos de nuestro entorno y nuestra familia… Básicamente, crecemos mientras jugamos y el juego no es más que nuestro lenguaje en estos momentos. Por ello, me parece importante que sepamos respetar esos momentos de juego que tienen a diario, entendiéndolos no solo como la necesidad de divertirse, si no también como parte de su desarrollo. Como adultos hemos de saber respetar esos momentos, dejarles espacio y no entender su tiempo de juego desde nuestra perspectiva, si no empatizar con sus necesidades y el momento evolutivo en el que viven. Es importante comprender que el juego es igual de necesario que ir al colegio, y no pretender eliminar parte de ese tiempo de juego sin tener en cuenta la importancia del mismo en nuestra vida.

Aunque cada vez encontramos más juegos educativos (encontramos un ejemplo perfecto entre juego y educación en Dideco) es importante tener en cuenta que el juego debe ser espontáneo y que hemos de continuar favoreciendo que ellos mismos creen su clima, estructuren sus reglas y jueguen a su manera, lo que favorecerá más su desarrollo en cuestión de habilidades sociales, planificación, creatividad, resolución de problemas… Aunque evidentemente, contar con juegos educativos es todo un lujo hoy, no debemos olvidar esa parte del juego mágica, que nos ayuda a entender un poco más el mundo que nos rodea sin darnos cuenta.

 

Si quieres leer más sobre juegos, ya hemos escrito antes sobre el tema:

 

 

 

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