Las nuevas tecnologías en la infancia: su nuevo ocio y nuestra nueva preocupación

Generación a generación, las opciones de ocio y entretenimiento han ido cambiando. Recuerdo como, cuando era pequeña, mi madre no entendía por qué en lugar de Heidi me gustaba más ver a los Motoratones, por ejemplo. “Qué dibujos más feos” decía. Pasó lo mismo con mis sobrinos y con los alumnos que he tenido estos años. Muchas madres me decían, preocupadas “es que no lee”, pero cuando les preguntaba qué les gustaba: videojuegos, deportes, etc. nadie les había comprado un libro sobre esa temática. Las nuevas tecnologías se han sumado a estas diferencias generacionales así que hoy, y a petición vuestra vía mail, voy a dar mi humilde opinión sobre el tema nuevas tecnologías en la infancia.

Hemos vivido acostumbrados a que hay ciertas cosas que hay que hacer: leer ciertos autores clásicos, ver ciertos dibujos animados de un tipo muy concreto, no jugar a rol ni videojuegos… Antes no teníamos la variedad de contenido que tenemos hoy y, por supuesto, solíamos vivir bajo una autoridad que nos obligaba a consumir ese tipo de contenido en concreto (sed sinceros, no os apetecía leer aquellos libros que os compraban y no pasa nada por decirlo).

Variedad de contenido: nuevos recursos.

Pero ¿de qué variedad de contenido estoy hablando? ¿se nos escapa algo? sé muy bien que no se os escapa. La mayoría de los que me leéis sabéis de ese contenido. Quiero hacer aquí un repaso por contenidos que ven los más peques y también educan aunque no lo creamos (algunos de forma mucho más significativa que los contenidos que veíamos de pequeños, o con más valores) ese contenido que nos parece “feo” y que, en realidad, deberíamos respetarles (con ciertos límites de los que también hablaremos, claro).

  • Películas y series de televisión: tal vez cuando veamos películas como Moana no sepamos en qué estamos educando a nuestros hijos e hijas. Hice un post sobre el tema: Moana nos enseña cosas que antes no se enseñaban y que son más que necesarias mostrar en el cine y televisión.  Series como Steven Universe también enseñan y muestran a variedad de personajes muy interesantes y necesarios. Estoy viendo la serie para poder hacer un post al respecto, dadme tiempo.
  • Libros: los incluyo en la lista para hacer un apunte sobre el que también he hablado aquí. Los libros son susceptibles de lanzar mensajes positivos o negativos. De educar o de hacer daño con sus mensajes. Ojo con esto: leer es bueno, claro. Pero el contenido que leamos no tiene por qué ser bueno, ¿por qué nos planteamos revisar el contenido de los videojuegos y no el de los libros? Para haceros una idea de esto, os dejo con un post de Creando entre dos, sobre el libro After.
  • Cómics: todos conocemos los tebeos ¿verdad?. La verdad es que hoy día los cómics vuelven (y espero que para quedarse) a ser los protagonistas. Todos tenemos nuestro superhéroe/heroína de referencia sobre el que leer y toca hacerlo, al igual que con el manga. Son una forma más de lectura y no debemos olvidarla. ¿Por qué nos resulta menos válida? ¿es la cantidad de palabras que hay en una lectura lo que valoramos? creo que también debemos reflexionar sobre ello.
  • Youtubers: otro contenido que solemos juzgar. Está claro que no todos son un ejemplo a seguir (igual que pasa con películas, libros, cómics, juegos…) pero hay algunos que sí merecen la pena. Con los que sí que podemos aprender mucho y explorar nuestra creatividad o interesarnos por un tema específico.
  • Juegos de mesa/rol: vamos a incluir esta categoría. Ya hemos superado aquellos mitos que teníamos sobre los juegos de rol, pero aún nos falta un poquito para entender que son una forma más de jugar, de aprender sobre resolución de problemas, de aplicar nuestra creatividad y de disfrutar. Y, para colmo, una oportunidad más (al igual que los videojuegos) para pasar tiempo en familia.
  • Videojuegos: y aquí llegamos a ese contenido que solemos demonizar. Los videojuegos ahora forman parte de nuestro ocio (y me incluyo como jugadora) pero parece que no contentan a todos. ¿Recordáis lo que os contaba al principio? “qué dibujo más feo”, “qué juego más feo”, “todo el día delante de una pantalla”… ¿os suena? Los videojuegos son un contenido más del que disfrutar. En el blog ya hemos hablado sobre ellos e incluso he compartido listas de videojuegos que pueden ayudarnos. Pero lo cierto es que hay estudios que demuestran que los videojuegos nos entrenan a nivel cognitivo: resolución de problemas, pensamiento lateral, paciencia, atención… sea el juego que sea, podemos entrenar todos estos aspectos disfrutando del mismo.

Como vemos, el problema no está en el contenido. Está en lo que hay dentro del mismo. Evidentemente, las familias se encuentran ante una nueva responsabilidad: revisar el contenido al que acceden sus hijos. Y eso incluye a TODO el contenido disponible y no solo temer a lo que hay tras una pantalla.

Nuevos límites.

Con la aparición de nuevas formas de ocio y aprendizaje también llegan nuevos límites. Recuerdo que, cuando era pequeña, mi madre me ponía horarios para bajar a jugar. Es algo que se comprendía: había un tiempo para jugar y otro para nuestras responsabilidades. Cuando cambiamos el juego en el parque con el que hay tras una pantalla nos cuesta un poco. No entendemos por qué ya no les gusta salir. En realidad, permitidme decir algo: les gusta salir, sí, pero ya no tenemos la vida que teníamos antes. No hay tanto tiempo para ir al parque en familia. Hay menos zonas para jugar y… sus motivaciones, son diferentes a las nuestras. Esto último es casi lo más importante.

Ojo, para eliminar otro mito: podemos jugar en línea con amigos, así que no, no siempre estamos “aislados” jugando.

¿Qué límites hemos de poner?

  • Horarios de juego o de consumición de contenido: al fin y al cabo, horarios de OCIO en general. ¿Por qué un horario para el ordenador pero no para el resto de ocio? en realidad, nos preocupan los videojuegos porque es donde ahora mismo pasan más horas, pero los horarios son importantes en general. No solo por limitar actividades (que aquí podríamos tener otro amplio debate), si no por tener rutinas. Por respetar nuestro tiempo para despejarnos pero también esos tiempos para todo el resto de cosas que debemos hacer. Para aprender a cuidarnos y cuidar nuestra mente mientras no descuidamos lo demás.
  • Revisión de contenido: ¿le gusta un contenido y tienes miedo? lee, mira vídeos, pregunta, juega. En resumen: aprende sobre ese contenido. Como adultos es nuestra responsabilidad hacerlo.
  • Prohibir o no prohibir, esa es la cuestión: como en todo debate, hay casos y límites bien claros. Otros quizá no tanto. Cuando son más pequeños está claro que hay cierto contenido al que no deberían acceder. Pero hay algo importante: no por el tipo de contenido, si no por el contenido en sí. No vamos a poner a un niño de 5 años a leer un libro erótico ¿no?

Algo que me soléis preguntar es qué hacer cuando tenéis claro que un contenido no es para ellos pero se vuelve viral. Cuando hablamos de edades más cercanas a la adolescencia esto se vuelve complicado. Desde mi punto de vista, lo esencial aquí es hacerles críticos. Si sabemos que queramos o no, van a acabar accediendo a un contenido, lo lógico sería armarles para que sepan ser críticos con el mismo. 

El debate.

Este post surge principalmente porque una persona me escribió diciendo que había leído a expertos decir que mejor que lo más pequeños no tengan cerca las nuevas tecnologías hasta que lleguen a cierta edad. Otros expertos, sin embargo, hablan de lo contrario.

Yo no me considero experta de nada, pero está claro que tengo mi opinión al respecto y me gustaría compartirla. Creo, sinceramente, que las nuevas tecnologías nos abren nuevas posibilidades de aprendizaje, creatividad y entretenimiento que hasta ahora no teníamos. Como decía anteriormente, hay límites más que claros, pero otros no lo están y al final es decisión de cada familia lo que quieren o no para sus hijos.

Personalmente, la tecnofobia me parece un lastre y una manera de no entender absolutamente nada de lo que significan las nuevas tecnologías. Sí, no voy a negar que, junto con las bondades de las mismas también han llegado problemas. Pero lo que debemos hacer es aprender sobre ellas para aprovechar esas bondades y prevenir las problemáticas que puedan acarrearnos. Y negando su uso, desde luego, no aprendemos nada.

Hay videojuegos, apps… contenido en general destinado a los más pequeños y que terminamos apartando por un miedo absurdo mientras ven Dora la Exploradora en la televisión (no tengo nada en contra de Dora, es solo un ejemplo).

Creo que tenemos que aprender sobre las posibilidades que nos traen las nuevas tecnologías, adaptarlas a cada edad y aprender sobre ellas para hacernos responsables de lo que consumen nuestros hijos, porque, al fin y al cabo, somos los adultos a su cargo y tenemos, o bien que restringir el acceso a contenido nocivo, o bien hacerles críticos con el mismo.

La decisión es vuestra, pero mi opinión está clara.

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Comentarios
  • Nancy
    Responder

    Muchas gracias por tu opinión, Vanesa. Educar no es fácil y mucho menos en un contexto tan novedoso como en la actualidad, teniendo en cuenta que somos la primera generación de padres ya no sólo de la era internet, sinó de redes sociales, y esto nos impone y preocupa. Aplicar tus consejos nos ayudará y también una buena razón de sentido común!

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