Pensamiento lateral: ¿Qué es?

Cuando hablamos de pensamiento lateral, nos referimos a una forma de resolver problemas de manera diferente y creativa. Así, en lugar de quedarnos con la solución más “clara” buscamos otras soluciones diferentes y disruptivas que puedan mejorar la situación o solucionar de mejor manera el problema al que nos enfrentamos.

¿Cómo funciona?

Pero, vamos a verlo de forma más clara. Rescato esta imagen de un post anterior en el que hablábamos de creatividad.

Imaginas que nos piden que solucionemos el siguiente problema: tenemos que unir los dos puntos.


Normalmente todos pensaremos en la misma solución. Es lo que hemos aprendido. Es la forma mas rápida de hacerlo porque, directamente, no pensamos en más soluciones.

Así que, probablemente tú también hayas pensado en solucionar el problema así:

Sí, es cierto, no hemos tenido casi ni que pensar ¿por qué una línea recta no iba a ser la mejor solución?

La cuestión es que en el problema no se nos dice nada sobre por qué debemos unirlos. No se nos dice cómo lo debemos hacer. No se requiere nada más que una línea que los una y desde luego, no tiene por qué ser recta.

Si entrenamos un poco el pensamiento lateral, llegarán nuevas soluciones:

Y, desde luego, descubriremos que las posibles soluciones son infinitas:

Tal vez os parezca un ejemplo muy típico, pero desde mi punto de vista es ideal para entender de forma básica qué es esto del pensamiento lateral.

 

¿Qué beneficios tiene el pensamiento lateral?

 

Vivimos prácticamente acostumbrados a la innovación. Sobre todo en la escena tecnológica de nuestra sociedad es cada vez más habitual encontrar nuevos productos que superan con creces los que encontrábamos en el mercado en meses anteriores. 


Cuando ponemos en práctica el pensamiento lateral, estamos buscando otras soluciones a problemas que no son las convencionales. Es obvio la ventaja de esto: no sólo podemos solucionar problemáticas de forma más completa o diferente. También supone innovar en aquello que hacemos, algo vital para nuestra sociedad.


Gracias al pensamiento lateral también alimentamos nuestra capacidad creativa e imaginación. Al aplicarlo conseguimos encontrar un abanico de posibles soluciones al problema que nos encontramos, lo que conllevará nuevas vías de aprendizaje.

Eso sí: no se trata de un tipo de pensamiento que sustituya a otro. De hecho, suele complementarse con el pensamiento lógico. Básicamente, cuando lo aplicamos, lo que hacemos es, simplemente, recoger más ideas que aquella que suponemos mas lógica, dándonos la oportunidad a nosotros mismos de innovar y usar nuestra creatividad para encontrar posibles soluciones mejores en lugar de conformarnos con la misma de siempre. 

¿Cómo podemos entrenarlo?

 

Ya hablamos anteriormente de juegos con los que potenciarlo. Aconsejé Dixit y Black Stories entre otros. Pero aquí van tres acertijos (de menor a mayor dificultad) que podéis hacer. Encontraréis muchos más de investigáis un poco por la red, así que os aconsejo hacerlo. Las soluciones estarán al final del post ;).

Eso sí, ojo, que no son los más adecuados para los peques :).

El ahorcado

Nos encontramos en un gran granero, casi vacío: en él hay un hombre que cuelga de una viga por una soga de tres metros. Los pies están a 30 centímetros del suelo. La pared más cercana está a seis metros, no se puede ni escalar por la pared, ni por la viga. ¿Cómo se ahorcó?


Los hombres

Un grupo de cinco hombres van  por el campo. Como empieza a llover, cuatro deciden andar más rápido, pero uno de ellos no hace ningún amago de ir más deprisa: él no se moja.

Finalmente, todos llegan juntos al destino.

¿Qué está pasando?

El señor que estaba solo

Un señor vivió, durante meses, sólo en su casa. Nadie iba a verle ni salía.

Al final, cuando estuvo a punto de volverse loco, decidió salir. Una noche, apagó las luces y salió de casa.

Como consecuencia, murieron 90 personas.

¿Qué ha pasado?

 

 

 

 

Solución ahorcado:

Nuestro protagonista se subió a un gran trozo de hielo que terminó derritiéndose.

Solución los hombres: 

Estábamos presenciendo un entierro. El quinto hombre estaba muerto, dentro de su ataúd.

El señor que estaba solo:

¡El señor vivía en el faro! Cuando se fue apagando las luces hubo un naufragio.

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