Propósitos de 2017 en familia

Volvemos a la rutina después de las fiestas. Empezamos un nuevo año y todos caemos en hacer una reflexión sobre el año anterior y pensamos en qué podríamos mejorar este año. Es algo que pasa cada 365 días, no falla.

En esta entrada os voy a proponer dar un giro a esa reflexión para hacerla en familia. Para que toda la familia se proponga objetivos y podáis apoyaros mutuamente para conseguirlos. Igual os apetece hacerlo o no, pero a mí me parece una buena forma de enfocar nuestras experiencias hacia el aprendizaje y la mejora. Así que vamos a ello.

 

Reflexionar juntos sobre nuestro año

¿Cómo ha sido nuestro año? Si vamos a reflexionar juntos estaría bien que entre todos pensásemos en las cosas que hemos hecho ese año. Podemos empezar por los recuerdos en familia, para continuar con las amistades, y terminar con el trabajo o el colegio. También sería bueno reflexionar sobre cómo hemos cambiado nosotros. Si hemos mejorado en algo, nuestro crecimiento personal.

Para hacer esto, podéis ver fotos, o entre todos pensar mes a mes, qué ha marcado vuestro 2016. Podéis incluso coger cartulina y rotus y escribir en una cartulina aquellas cosas que se os van ocurriendo, buenas y malas.

recordemos lo importante:

  • Ir revisando fotos o lo que tengamos a mano para recordar nuestro año.
  • Pensar en familia qué cosas pasaron mes a mes.
  • Reflexionar sobre todos los ambientes: Trabajo/estudios, amigos, familia, crecimiento personal…
  • Incluir lo bueno y lo malo.

Una vez pensemos que no nos dejamos nada importante, podemos pasar a ver qué ha sido negativo este año y cambiarlo por una frase que nos recuerde lo que hemos aprendido. De cada acontecimiento que nos daña aprendemos algo. En realidad, nuestro aprendizaje y crecimiento personal se basa en nuestra experiencia. Así que en lugar de pensar en todo lo que salió mal, podemos dar una vuelta para ver qué hemos aprendido este año.

Una vez hecho esto, vamos a pensar en esos momentos positivos para dar fin a nuestra reflexión. Y vamos a elegir nuestras tres cosas favoritas del año para terminar esta reflexión con buen sabor de boca.

 

Fijarnos objetivos

Como decía al inicio del post, cada año pensamos propósitos, pero la mayoría de las veces no terminamos de trabajar en ellos. Al hacerlos en familia estamos compartiendo nuestros objetivos con los demás y ellos podrán darnos ánimos durante el nuevo año. Tras hacer la revisión de cómo ha ido el último año, podemos pensar en qué queremos mejorar. A dónde queremos llegar.

Podemos dibujar en un folio donde estamos ahora. Dibujarnos a nosotros y apuntar en él donde creemos que estamos, o cómo somos. Y en otro, proyectarnos en el futuro: ¿cómo queremos ser?

Podéis ayudar a los peques para que puedan hacer este ejercicio. Lo vital es que esto no sirva para agobiarnos, si no que nos sea útil para reflexionar, así que cuidado al guardar estos dibujos para el próximo año: tened en cuenta que probablemente no lleguéis al ambiente idílico que os habíais imaginado, pero sí hayáis avanzado y ese es nuestro objetivo.

Tras hacer esto vamos a pensar en tres objetivos a cumplir. Uno en los estudios/trabajo, otro en crecimiento personal y otro en nuestras relaciones sociales. Es importante que esos objetivos sean SMART, es decir: específicos, medibles, alcanzables, realistas y bien definido en el tiempo. Así evitaremos frustrarnos y sobre todo: podremos alcanzar el objetivo que nos proponemos.

Una vez tengáis vuestros tres grandes objetivos, podéis hacer una lista de tareas que creéis que debéis hacer para llegar a ellos. Por ejemplo, si quiero mejorar mi autoestima, he de hacer una lista de tareas con cosas que crea que me van a ayudar a mejorarla.

Lo ideal es hacer un cartel con nuestros objetivos y las tareas que debemos hacer para ir tachando lo que vamos consiguiendo durante el año. Podéis colgarlo en una zona visible o simplemente guardarlo y revisarlo cada cierto tiempo. Esto dependerá de la personalidad de los peques. No queremos que se frustren o que su autoestima decaiga. Sólo proponernos mejorar en lugar de estar todo el año discutiendo.

 

Probablemente a algunos este post os parezca utópico, y soy consciente de ellos. No, no hay familia perfecta. Pero creo que igual esta publicación podría inspirarnos un poco. No se trata de seguir nuestra organización como si de nuestra religión se tratase, pero sí de ayudarles a crecer. Obviamente, como adultos, vosotros deberéis ver la magnitud de lo que se proponen y adaptarla. Pero para ellos será muy positivo ver cómo avanzan poco a poco. Eso sí: comprendiendo que somos personas y en nuestra vida siempre tendremos éxitos y fracasos. Que vamos a aprender siempre de ellos y que todo nos hace crecer.

 

 

 

 

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