¿Qué conlleva ser creativos?

Hace tiempo que me pedíais en twitter un post sobre creatividad. A decir verdad, siempre me ha dado reparo escribir sobre ella. Sí, he escrito como potenciarla con algunos juegos y demás, pero este tema siempre me ha parecido un misterio. A mi modo de ver, necesitamos ser creativos. La creatividad es aquella habilidad que nos ha hecho solucionar problemas en nuestro mundo (a veces, sin pensar en las consecuencias de los mismos y generando más problemas aún) y que nos hace evolucionar, innovar y mejorar continuamente.
Creo que, una persona que sea reflexiva y creativa, tiene dos grandes dones que debe poner en práctica. Y que son dos habilidades que deberían potenciarse desde nuestro sistema educativo. Pero no, no sólo se trata de ser reflexivos y creativos. No podemos dejar de potenciar el resto de capacidades que tenemos, se trata, a mi modo de ver, de ofrecer espacios que faciliten la puesta en práctica de nuestra imaginación. De realizar actividades donde nos pongamos a prueba a nosotros mismos sin esperar que sean resueltas de una forma u otra, o un resultado exacto.

Pero ¿cómo es el proceso creativo? ¿Qué pasa en nuestra mente cuando encendemos esas bombillita?

Podemos decir que la creatividad es un proceso a través del cual ponemos en práctica nuestra imaginación y del que terminamos obteniendo nuevos conceptos o ideas. Este proceso puede ser a través de la relación de diferentes conceptos o, simplemente, al encontrarnos con una problemática en nuestro entorno que requiera de una nueva solución a implementar. Se trata de generar conceptos o ideas que van más allá de lo convencional, para lo que necesitaremos cierta flexibilidad y fluidez en nuestros pensamientos e ideas.

Pero, ¿qué otras características nos encontramos cuando queremos usar la creatividad?

Curiosidad

Cuando somos curiosos no paramos de alimentar nuestra mente. Estamos dispuestos a aprender, conocer nuevos conceptos, entender todo lo que no entendemos ahora, y eso hace que al final dispongamos de muchos más recursos que nos permitan poner en práctica nuestra capacidad creativa. Tener curiosidad fomenta no sólo comprender más el mundo, también entender diferentes formas de poder solucionar los problemas que nos encontramos o lo que queremos plasmar de él.

Fluidez

Nos vienen a la cabeza diferentes conceptos, ideas, imágenes… que podemos ir recogiendo. Obteniendo diferentes ideas que, luego, puede que sean las adecuadas o no, pero durante el proceso creativo no deberíamos analizar. Solo recopilar todo aquello que se nos ocurre, dejar que las ideas fluyan por nuestra mente.

Flexibilidad

Ser capaces de ver las cosas desde diferentes puntos de vista, enriquecernos cambiando la forma, contenido o base de una idea que tengamos, nos hará poder mejorarla. Entender lo que nos pasa por la cabeza como algo imperfecto, que siempre necesitará mejorar, nos permitirá ser más flexibles y creativos, siempre con la fluidez de la que hablábamos anteriormente por bandera.

Inconformismo

Como decíamos al comenzar el post, ser creativos supone, en muchos casos, buscar soluciones a problemas. En otros, simplemente queremos reflejar algo, o crear algo nuevo, pero todo suele responder a la resolución de un problema o a un aporte para la misma. Esto quiere decir que, si buscamos poner en marcha nuestra creatividad, tendremos que deshacernos del conformismo. Hemos de estar incómodos, con lo que nos rodea. el problema que queremos solucionar, aquella situación que queremos plasmar, eso que queremos contar tiene que provocarnos incomodidad. Tiene que hacer que queramos pensar en diferentes ideas porque, o no existen soluciones o las que existen no son suficientes.

Iniciativa

Sobre la iniciativa, quizá no estéis de acuerdo conmigo. Sé que en muchas ocasiones, se nos ocurren ideas o conceptos que no llevamos a la práctica, los dejamos escritos en una libreta o, simplemente, los dejamos olvidar. Desde mi punto de vista, al hacer eso, dejamos el proceso creativo a medias. Tal vez no tengamos suficiente tiempo para crear eso que se nos ocurre, pero ahora no es el momento de analizar: es momento de crear. Tenemos que dejar que nuestro pensamiento continúe con esa idea, intentar exprimir todo lo que se nos pasa por la cabeza y llevarlo a cabo.
Se trata de formar parte de los problemas desde la propia solución, y ser capaces de hacer esto es casi un superpoder que no debemos desechar.

Atrevimiento

Muy relacionado con el punto anterior. Un profesor me dijo hace tiempo que, cuando se nos ocurren ideas demasiado grandes, tenemos a huir como cuando un animal pequeño huye de otro más grande en la naturaleza. Y sí, tenía razón. Claro que la comparación cae cuando somos capaces de entender que esa gran idea, no va a comernos o pisarnos.

Hemos de perder los miedos, descubrir soluciones sin pensar en nada más que la solución. Como he dicho durante el post, el proceso de analizar llegará después y ahí tal vez tendremos que secuenciar o calendarizar, pero, permitíos el lujo de no pensar en nada por un momento.

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