¿Qué nos enseña Moana (Vaiana)?

 En Películas

Moana (Vaiana en España) se ha convertido en todo un nuevo fenómeno disney. Una nueva película a la que los y las peques se han vuelto adictos. Pero ¿qué nos enseña? ¿por qué es tan especial?

He de decir que, cuando vi la película no me esperaba mucho. Normalmente, todo contenido que consumimos nos educa tanto para bien como para mal y yo no he sido muy fan de Disney en este aspecto (aunque a nivel personal es otra cosa).

Creo que cuando consumimos un contenido hemos de poner en una balanza mensajes positivos y negativos y mi balanza con Disney siempre terminaba cayendo hacia esta última parte. Sin embargo, desde hace un tiempo parece que se está intentando cambiar algo en los mensajes que transmiten las películas de la productora.

Moana, para mí, ha sido el despegue total de esta intención de Disney de presentarnos a personajes femeninos diferentes (aunque no podemos olvidarnos de Mulán) y quería dedicarle una entrada para compartir con vosotros esos mensajes que transmite la película y que tanto me gusta.

Durante el post será complicado no hacer spoilers de la película, así que os aconsejo o verla antes, o… saber a lo que veníais :P.

 

 

Moana hace que puedas sentirte representada

Aunque la película ha tenido críticas en las islas del pacífico debido a la comercialización de su cultura que acaba haciendo la productora, es cierto que empezaba a ser costumbre no encontrar muchísima representación en Disney. Sí, algunas princesas son de otras culturas, tampoco me olvido de Tiana, Pocahontas o la mencionada antes Mulán. Sin embargo, si comparamos los colores de piel de los protagonistas de todas las películas de Disney veremos que la representación… bueno, reina por su ausencia. Personalmente, me parece importante que empecemos a representar la diversidad del mundo en nuestros cines, libros, videojuegos y televisión.

Por otro lado, la protagonista de la nueva película de Disney no es la típica princesa a la que solemos estar acostumbrados. No está vestida con grandes lujos, no vive en un castillo y su cuerpo no es el mismo que el del resto de princesas. Moana es activa y aunque tiene sus miedos, no los oculta y sobre todo: los vence ella misma.

Está claro que aún nos queda mucho camino por andar en representación, respeto a otras culturas y a la diversidad y en la existencia de cuerpos no normativos en el cine, pero poco a poco está empezando a hacerse ese trabajo que tan necesario me parece (si se está haciendo bien o mal, podemos discutirlo).

Sigue su camino

¿Cuántas veces han querido los demás para nosotros algo que nosotros no? Moana nos enseña eso desde el principio. Sus metas no son las de los demás y, aunque puede que las deje de lado para intentar cumplir su papel, termina siguiendo su camino.

Esta enseñanza no solo vale para los más pequeños. También para los adultos. Y, claro, para las familias. Ver Moana acaba siendo, en cierto sentido, una reprimenda hacia esa actitud que en muchas ocasiones tenemos: queremos que saquen buenas notas, que sean felices, que no sufran. Queremos que sean esto o aquello. Y pocas veces nos preguntamos qué quieren ellos.

Moana nos enseña lo fundamental que es que nos equivoquemos. Que dejemos a los demás equivocarse y aprender y, sobre todo, que en lugar de animarles a quedarse en ese sitio seguro que tan poco les motiva, sepamos invitarles a salir de su zona de confort. A hacer aquello que quieren sin miedo a fallar. 

Aunque los padres de Moana tratan de mantenerla en la zona segura (como solemos hacer siempre, tanto con nosotros mismos como con los demás), ella acaba probando y fallando, pero volviéndolo a intentar. Desde pequeña ha tenido clara su pasión y aunque al final su “salida de la zona de confort” viene provocada por algún que otro imprevisto, esa pasión ha estado siempre en ella.

 

Perseverancia y aprendizaje

Pero hablemos de ese camino hacia su meta. Moana es autosuficiente y aunque termina siendo acompañada por Maui, demuestra en todo momento que es ella la que tiene el mando y, por supuesto, que puede hacerlo sola. No depende de él, pero sí que acaban formando un equipo.

Durante ese viaje hacia sus objetivos, nuestra protagonista vive un sinfín de experiencias de las que aprende. No todas son buenas, pero de todas saca un aprendizaje y, aunque las dudas le surgen (como a todos) ella es capaz de reflexionar y seguir su camino. Es otro de los mensajes que me parece ideal en la película: la vida no es fácil. No vendrá nadie a salvarnos y tendremos que vivir cosas buenas y malas, pero hemos de aprender y seguir. Y, a pesar de todo, disfrutar del viaje.

Pero… me queda por destacar algo en este aspecto. Ese aprendizaje que vemos que se da durante toda la película, no solo se basa en lo que ella vive. Nuestra protagonista no olvida el pasado. No lo deja a un lado: lo tiene en cuenta. Este mensaje también me parece ideal. Moana es capaz de ser inspirada por lo aprendido en su isla y en su pasado para iniciar y seguir su viaje. No trata de olvidar lo que quedó atrás. No puede hacerlo y, nosotros, en la vida, tampoco. Todo lo que vivimos, escuchamos, hacemos, leemos… nos marca. Nos enseña. Y no podemos dejarlo atrás aunque sí cambiar lo que somos, mejorar y cumplir nuestras metas. Este concepto lo destacaba Natasha Bonet en su post sobre la película, y tiene muchísima razón.

 

Todo sucede de forma natural, nada es un tabú

En la película no hay casi nada forzado. Todo es muy natural, desde el miedo de los padres, hasta la actitud de su abuela. Desde la necesidad de Moana por viajar, hasta las razones a Maui (que sin duda nos enseña que, al final, lo que sufrimos también forma parte de nosotros y no podemos dejarlo atrás). En la película todo fluye y no hay ningún tabú que se trate de eliminar. Pero, hay algo que me llamó mucho la atención (ojo, spoiler).

En la película, la muerte también es algo natural y, aunque sufrimos con ella, también aprendemos a llevar los recuerdos de esa persona con nosotros. A sentir su apoyo y compañía. La muerte no es un tabú: aparece y vemos como Moana echa de menos a esa persona durante la película. Esto no se elimina. De hecho, al final, esa aceptación de la muerte como parte de la vida acaba siendo importante para el desenlace de la película. Esa compañía que siente Moana acaba siendo vital para ella.

Esto se da de forma muy sutil y, es posible que lo perciba yo porque lo haya querido percibir, pero es algo que no dejó de llamarme la atención.

El valor de la naturaleza

Moana también nos acaba enseñando como a veces, los humanos (o no tan humanos) acabamos cometiendo errores que hacen daño a nuestro entorno. En la película la naturaleza se convierte en un personaje esencial para la trama y, la reconciliación con ella también pasa a ser necesaria.

Finalmente… nos enseña a programar

Esta no os la esperábais ¿a que no?

Pues sí, Disney quiere acercar la programación a los y las peques de la casa, así que con Moana vamos a aprender a programar.

A través del juego “La hora del código”, se crea un espacio a través del que podemos aprender fundamentos de programación de forma divertida y amena, usando el lenguaje Scratch mientras ayudamos a Moana y Maui.

 

Accede a la hora del código aquí 

¿Habéis visto la película? ¿Os ha gustado tanto como a mí?

 

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail
Últimos posts
Mostrando 2 comentarios
  • Only_Brunette
    Responder

    Creo que estoy ligeramente viciada a tus posts. Son muy interesantes y muestras una cara de las películas que a veces, sin quererlo, no somos capaces de captar. Gracias de nuevo. Tienes la capacidad de descubrir detalles ocultos, pero importantes, que no debemos dejar de lado.

    • Vanesa Ortega
      Responder

      ¡Hola!
      No sabes como me alegra leer este tipo de comentarios. Últimamente, debido a problemas personales y acumulación de trabajo me está costando dedicar tiempo al blog, pero con comentarios así da gusto volver a trabajar en él :).

      Espero seguir haciendo contenido que te guste, muchísimas gracias <3

Deja un comentario